Cátedra Daganzo - UAH de arqueología pública
Universidad y territorio: clave para la cohesión social y el desarrollo comunitario
La conexión entre la universidad y su entorno no es una cuestión secundaria, sino una necesidad clave, especialmente en regiones con economías frágiles o desigualdades persistentes. En estos contextos, la universidad no solo forma profesionales, sino que actúa como un motor social, cultural y cívico capaz de impulsar el desarrollo y la cohesión de la comunidad.
Lejos de funcionar de manera aislada, las universidades dependen profundamente del territorio en el que se ubican. Su crecimiento, su capacidad innovadora y sus estrategias están condicionados por el entorno, al tiempo que ellas mismas contribuyen a transformarlo. Esta relación bidireccional refuerza la idea de que la universidad debe entenderse como parte activa de la sociedad.
Este enfoque ha cobrado fuerza en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior, que apuesta por instituciones comprometidas con la construcción de ciudadanía. En un contexto de desconfianza hacia las instituciones y de predominio de lo inmediato, la cercanía entre universidad y territorio se convierte en una herramienta fundamental para fortalecer el sentimiento de pertenencia y la cohesión social.
La Universidad de Alcalá ejemplifica este papel. Su relación con la provincia de Guadalajara y su expansión hacia el Corredor del Henares, con nuevas infraestructuras en Torrejón, reflejan un compromiso creciente con un territorio cada vez más diverso y cambiante. En este escenario, la universidad puede desempeñar un papel clave en la integración social, especialmente en zonas con población recién llegada y menor arraigo.
El patrimonio cultural emerge como una vía especialmente eficaz para reforzar estos vínculos. A través de iniciativas como la arqueología pública, se fomenta la participación ciudadana en la investigación y la protección del pasado, acercando el conocimiento a la sociedad y promoviendo una responsabilidad compartida.
En esta línea, la creación de la Cátedra de Arqueología Pública entre la Universidad de Alcalá y el Ayuntamiento de Daganzo supone un paso relevante. Este modelo combina investigación, formación y acción local, y está impulsando una red de municipios comprometidos con la conservación y difusión de su patrimonio.
La universidad pública está llamada a implicarse activamente en su entorno. Al hacerlo, no solo fortalece su función académica, sino que se consolida como un agente clave de cohesión social en un contexto marcado por la incertidumbre y la fragmentación.